El Estado debe impulsar políticas sectoriales, para facilitar el desarrollo de la industria, la agricultura, el turismo que son sectores que generan más empleo.
La economía crece, pero los trabajos decentes siguen muy escasos. Aunque los puestos de trabajo en empresas medianas y grandes están creciendo a buen ritmo en los últimos dos años, muchos no son empleos decentes: las leyes laborales mantienen a los trabajadores sin derechos mínimos y con salarios estancados.
Además, sólo uno de cada 12 peruanos tienen un trabajo en una empresa privada mediana o grande, aun cuando el empleo en esas empresas crezca al 8% anual menos del 1% de peruanos consigue empleo al año. Mientras tanto, la población en edad de trabajar crece entre 2% y 3% anual. Debe reconocerse que la mayor parte de trabajadores están en pequeñas empresas o autoempleados, como los campesinos: si no se mejoran las condiciones económicas de esta enorme masa trabajadora, el progreso en términos de trabajo decente será muy lento.
Finalmente, hay un alto riesgo de que el ritmo actual de creación de empleos no se mantenga, debido a que el crecimiento económico está sustentado en precios de nuestros minerales y demás materias primas inusualmente altos. Una nueva estrategia de crecimiento y de promoción del trabajo decente es necesaria.
HACIENDO DECENTES LOS EMPLEOS EN EMPRESAS FORMALES
La primera medida es hacer decentes los empleos en empresas medianas y grandes. Todos los peruanos que trabajen en una empresa mediana o grande, deben tener sus derechos laborales fundamentales garantizados, permitiendo así que los salarios y condiciones de trabajo empiecen a mejorar.
Para ello, hay que limitar las services, subcontratas y demás formas de tercerización a no más del 10% de las planillas y establecer una fiscalización eficaz que asegure que todos los trabajadores tenga un contrato estable y seguridad social al día.
Hay que volver a permitir la sindicalización y la negociación colectiva, para que de esa manera sea mediante el diálogo en cada empresa o trama que se mejoren salarios y condiciones de trabajo. Eso sólo será posible si quienes son despedidos arbitrariamente sin justificación deben ser repuestos, y debe sancionarse severamente a las empresas que buscan impedir la formación de sindicatos amenaz ando y despidiendo dirigentes.
La fiscalización de los derechos laborales debe hacerse efectiva, con inspectores y leyes adecuadas, pero aprovechando la vigilancia social de los sindicatos. También debe promoverse la negociación colectiva por empresa y por rama, mientras los sindicatos deben reforzar la democracia a su interior y embarcarse en un diálogo constructivo con las empresas.
ASEGURANDO UN AUMENTO PERMANENTE DEL PBI Y EL EMPLEO
La otra medida necesaria es promover un crecimiento económico que genere abundante empleo con ganancias de productividad que faciliten el aumento de salarios. Hay que lograr que haya cada vez más empresas medianas y grandes, y que estas empresas puedan ser más competitivas.
Para el neoliberalismo, eso se logra dejando libre al mercado y dando todo el poder a los dueños de las empresas. No es así. Además de mantener la estabilidad política y el equilibrio macroeconómico y dotar de infraestructura, el Estado debe tener políticas sectoriales, para facilitar el desarrollo de la industria, la agricultura, el turismo, la construcción y los servicios, que son sectores que generan más empleo. Tal crecimiento debe estar orientado tanto al mercado interno como al mercado externo (para lo que es importante la promoción de exportaciones): hay que caminar con los dos pies. Esta diversificación del aparato productivo será además el sustento para poder resistir mejor las crisis internacionales. Por el camino actual, permitiendo que caiga el tipo de cambio y permitiendo el dumping masivo de China con sus calzados, textiles y demás productos (que se legalizaría con el TLC), no podremos ser competitivos.
La capacitación de los trabajadores debe ser una parte importante de estas políticas, para lo cual es necesario establecer un sistema que incentivo y/u obligue a las empresas a invertir en ello, como el SENATI o el SENCICO que deben ser reforzados.
El otro elemento básico de una estrategia de este tipo es la innovación tecnológica, promoviendo nuevos productos y nuevas técnicas. Una conjunción de esfuerzos entre empresas, Universidades y Estado es necesaria para que seamos competitivos en base al aprovechamiento y adaptación de tecnologías extranjeras, y a nuevos inventos nacionales, en particular aprovechando nuestra diversidad biológica que tiene un gran potencial.
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Relaciones laborales donde haya incentivos a la capacitación en base a saber que se permanecerá en el empleo, donde los trabajadores tengan condiciones de trabajo que les hagan sentir que sus esfuerzos son reconocidos, y donde una negociación entre trabajadores y empresa haga que las ganancias de productividad sean compartidas entre ambos, son las que facilitan ese despegue tecnológico y productivo. La política del “cholo barato” no lo hace y por eso no nos lleva hacia el progreso.
MEJORANDO LA ECONOMÍA Y EL TRABAJO EN LAS PEQUEÑAS EMPRESAS
Es indispensable una política específica para facilitar el desarrollo de las pequeñas empresas. Se buscaría mejorar su productividad, para que así tengan mejores condiciones económicas para elevar salarios, pagar las contribuciones de la seguridad social y asegurar condiciones de trabajo decente. Se buscaría que crezcan hasta convertirse en medianas y grandes empresas. Se buscaría también promover mejores prácticas de trabajo.
Facilitar el acceso de las pymes y los agricultores al crédito, mercados y asistencia técnica es una medida básica. El crédito ha venido ampliándose en los últimos años, pero todavía está lejos del alcance de muchos y es caro. Las ferias y medios de información para que las pymes puedan vender, tanto en el país como en el exterior donde les es difícil llegar, también son claves. Finalmente, la asistencia técnica para que las pymes puedan conocer nuevas tecnologías y herramientas de gestión. La aplicación de programas de este tipo será más eficaz si los pequeños productores están organizados.
Con estas medidas, se puede mejorar las condiciones económicas de las pequeñas empresas. Pero parte de esa mejora debe ir también a sus trabajadores. Así como las pymes deben organizarse, también sus trabajadores: junto a sindicatos de empresa donde sea posible, la organización de federaciones por rama y/o regionales pueden ser la base de este esfuerzo.


